Más de 50 modalidades de fraude
Un estudio del Ministerio de Trabajo y la Seguridad Social
indica que al menos existen 50 modalidades de fraude a la Seguridad
Social practicado por empresarios, pensionistas y parados en general.
Así, por ejemplo, por cada dos jubilados que existen en España hay una
persona que percibe pensión de invalidez. La bolsa del fraude provoca
un gran gasto tanto en instituciones públicas como privadas que, en
buena medida, podrían subsanarse a través de la prevención: un control
más riguroso (investigación y seguimiento) que repercuta en una más
pronta captación del fraude.
El Ministerio ha dividido los modos de fraude en cuatro grandes apartados:
1.- Incapacidad temporal
Las
autoridades sanitarias son las que, en este caso, deberían realizar el
control de las enfermedades de aquellos que las padecen y que han
obtenido la incapacidad temporal. Las estadísticas revelan datos de
gran interés, por ejemplo: la tasa de invalidez de una empleada de
hogar es del 27,52%; la de un minero del 20,29% y la de un trabajador
que pertenezca al régimen general del 4,40%. Realmente es extraño
pensar que las labores domésticas provoquen más invalidez que la
minería.
Las argucias para conseguir los beneficios de la Administración son
múltiples. Así, poco antes de que finalice un contrato laboral muchos
trabajadores “deciden” caer enfermos para obtener el derecho a la
prestación por baja médica. Otros se inclinan por fingir una dolencia y
continuar trabajando en la misma o en otra empresa. Otro fraude es el
que acuerdan el trabajador y la empresa para simular que la causa de la
incapacidad es un accidente y no una enfermedad común, de tal forma que
la empresa no tiene que asumir el coste económico de la prestación de
los primeros días.
La incapacidad laboral (temporal o permanente) es una de las piezas
fundamentales contra las que luchar cuando estas bajas se producen de
forma totalmente fingida. Averiguar la autenticidad de las
incapacidades es una tarea ardua pero una responsabilidad, al fin y al
cabo, que desembocará siempre en el beneficio del empresario o del
“defraudado”.
2.- Prestaciones por desempleo
¿Quién
no conoce o ha conocido a alguien que, trabajando, cobraba además las
prestaciones por desempleo? Hay quien va más allá y es capaz de crear
una cooperativa o una empresa falsa para obtener la capitalización del
paro para, inmediatamente después de cobrarlo, cesar la actividad de
dicha empresa.
Algunos consiguen alargar el tiempo de recibo de una prestación
simulando que “caen enfermos” poco antes de que finalice el periodo de
percepción del subsidido de desempleo. De este modo pueden cobrar por
incapacidad. En este sentido se ha detectado que, mientras una
incapacidad laboral transitoria tiene una duración media de 50 días,
cuando ésta coincide con el fin de la prestación por desempleo se
dilata hasta los 200.
3.- Pensiones no contributivas
En estos casos es frecuente falsear datos y ocultar rentas. A veces se aumenta fraudulentamente el número de familiares que integran la unidad familiar con el fin de que aumente la cuantía de la pensión. Los cruces de información en este apartado serán fundamentales para frenar el fraude, entre el Ministerio de Hacienda con las comunidades autónomas, entidades locales, ayuntamientos y otros organismos ejercerán el control sobre la materia.
4.-Los ingresos
La economía
sumergida que no paga impuestos ni cotiza a la Seguridad Social, así
como el cambio de nombre de las empresas para evitar las deudas
contraídas con la misma son las que intervienen en este capítulo.
Otras prácticas son no dar de alta en la Seguridad Social a los
trabajadores por cuenta ajena; hacerlo en regímenes que no correspnden
al tipo de trabajo que se desarrolla; pagar una parte de la nómina en
dinero negro; realizar pagos que tomas apariencia de gastos (dietas,
pluses …) cuando se trata de salarios.
Las medidas de investigación se centran en consumos (de electricidad
preferentemente) sospechosamente elevados para un supuesto domicilio
particular así como el aumento de inspecciones.
ACCIDENTES LABORALES
Más de 13.000 millones en 2003
España
registró 1,7 millones de accidentes de trabajo en 2003 con un resultado
de 1.033 muestres. Además del factor humano, los siniestros tienen un
fuerte impacto económico. Los costes de esta siniestralidad ascendieron
a 13.085 millones de euros según Comisiones Obreras. Más de la mitad de
esta cantidad se debe a las cotizaciones de las empresas a los
trabajadores en el tiempo que dura su baja y de las horas perdidas como
consecuencia del siniestro. Sin embargo hay otro tipo de costes cuyos
cálculos no son tan inmediatos. Así, por ejemplo, el 16% de los
procesos que realiza el sistema público de salud tienen un origen
labora. Si se aplica este porcentaje al gasto sanitario se obtiene que
los accidentes generan un gasto de 2.277 millones no reconocidos como
tales.
Además existe un colectivo de trabajadores cuyos accidentes no figuran
en las estadísticas. Se trata de los autónomos, que hasta enero de 2004
no cotizaban por accidentes. El estudio estima que eso añade otros
1.441 millones. Mucho menos claros son los siniestros en la economía
sumergida /1.178 millones). Los accidentes de los funcionarios generan
un gasto de 329 millones y una mínima parte (1% del total) corresponden
a las sanciones que pagan las empresas por inspecciones de trabajo.
En Cataluña caen un 7,3% en 2004
Cataluña
cerró el año pasado con un balance total de 157.621 accidentes
laborales, lo que supuso un descenso del 7,31% respecto a 2003 siendo
la construcción el sector más perjudicado en cuanto a mortandad.
Por sectores, el número total de accidentes laborales en la actividad
de servicios fue de 71.252 con un descenso del 8,18%. En la
construcción fue de 31.707 (-9,74%); en la industria de 52.107 (-4,63%)
y en la agricultura de 2.555 con un retroceso del 4,70%.

Noticias